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Para hablar de sí merecen la pena los entrenamientos el día que hay partido, tendremos que tener en cuenta varios factores.

Periodización: Si el día del partido no es un día importante para el atleta (pocos minutos o poco esfuerzo), aún puedes convertirlo en un día difícil con el trabajo posterior al juego.

Por ello, es imprescindible tener una buena relación de trabajo con todo el staff, para llevar acorde entre todos la carga de trabajo que van a tener los jugadores.

De esta manera, puede controlar todo el grupo al tener un día duro global para todos, lo que facilita la programación para que el equipo designe un día menos intenso al día siguiente.

Preparación del sistema nervioso: La microdosificación por la mañana beneficiará un mayor reclutamiento motor y el bombeo sanguíneo, por lo que es un concepto básico de “recuperación activa” para que el cuerpo se sienta bien ese día.

¿Cómo lo realizaremos?

2-3h antes de los partidos y 5-30min antes de actividades explosivas con volumen bajo y alta intensidad, con lo que conseguiremos una fatiga mínima pero el máximo rendimiento.

Mismo concepto de modulación del reclutamiento motor y la tasa de activación motora. Todo esto respaldado por la investigación.

Salud del tendón: El trabajo isométrico antes y después de los juegos puede evocar efectos analgésicos (respuesta antiinflamatoria local) y mejorar la capacidad del tendón (y por lo tanto, la resiliencia) con el tiempo, lo que a su vez reduce y ayuda a controlar los síntomas de la tendinopatía.

Y finalmente, desde una perspectiva crónica, crea una base atlética más grande para la temporada (capacidad de  trabajo) que permite más y más oportunidades de Tapering o puesta a punto para eventos importantes.

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